Periódicos de hoy: digitales o vegetales.

DiariosLo escuché ayer en “El Matí”, el programa que Mónica Terribas presenta cada mañana en Catalunya Ràdio. Fue un tertuliano (creo que Josep María Ureta) quién, hablando de cómo los medios de comunicación habían cubierto la información sobre el accidente del avión de Germanwings, se refirió a los medios de comunicación como “los digitales y los vegetales“. Al mismo tiempo que yo, en la ducha, arqueaba las cejas y esbozaba una sonrisa, la propia presentadora repetía “¡digitales y vegetales!”, reconociendo la genialidad de la expresión. Como la presentadora, no lo había oído nunca: “Digitales y Vegetales”. Y me pareció brillante.

Hasta ahora nos referíamos a los medios de comunicación como “los medios convencionales y los digitales”. O sencillamente como “los medios y los digitales”. Porque “los digitales” eran los raros. Era como si su corta trayectoria todavía no les confiriese el suficiente pedigrí como para ser considerados “medios” como los de papel.

Pero los tiempos cambian. La sociedad cambia. Muy muy rápido. Para la mayoría de medios, demasiado rápido. Y a día de hoy, los “medios convencionales” a menudo van a remolque de la inmediatez (y de muchas otras ventajas) de que disponen los medios “digitales”.

El tertuliano distinguía entre “digitales” y “vegetales” poniéndolos al mismo nivel en cuanto a fiabilidad informativa. De hecho, estaba alabando la inmediatez de los digitales. Y se refería a los “medios convencionales”, “los de siempre”, “los de papel” con una sola palabra: “vegetales”. Probablemente, sin segundas intenciones. Simplemente, porque los medios de papel, ciertamente, están fabricados a partir de una materia prima vegetal.

A mí, en cambio, me hizo reflexionar. Y verle una segunda interpretación.

Es sabido que los medios de papel, “los vegetales”, están inmersos hace años en una terrible crisis económica fruto de la irrupción de “los digitales” que ha modificado todas las pautas de consumo de información. Históricas cabeceras de revistas y periódicos han desaparecido, y otras, inmersas en grandes crisis económicas y laborales, están camino de hacerlo. Saben que tienen que hacer el salto, la transición hacia la digitalización total del negocio. Pero no saben como hacerla. Y no saben como hacerla porque quienes pretenden hacerla son los que durante años vienen dirigiendo “el vegetal”. Y no piensan en digital sino en vegetal. Y así es difícil, por no decir imposible.

Me he pasado los últimos meses, junto a la compañera Marta Luna (@lunamarta) haciendo un estudio a fondo del Diario Sport de Barcelona. No entraré en detalles… basta decir que el propio fundador del diario, Josep María Casanovas, escribió en un artículo con motivo del 35º aniversario al que puso un título bien explícito: “Sport será digital o no será”. Y no puedo (o podemos) estar más de acuerdo. De hecho, tengo serias dudas de que el diario sobreviva más allá de cinco años en su versión “vegetal” y como publicación diaria. Pero es más: creo que si no hace rápido (y bien) la transición al digital, puede que la cabecera no exista, ni siquiera en digital, cuando llegue el momento de celebrar las cuatro décadas.

La situación, sin embargo, no es exclusiva del Diario Sport. Podríamos extrapolarla a muchos otros diarios de papel. A la mayoría. Muchos de ellos “sobreviven” (es un decir, porque cierran los años con pérdidas millonarias) más gracias a las promociones, subscripciones y subvenciones institucionales que no a la venta en quiosco de unidades de diario compradas por el lector final, que ya claramente pide información y entretenimiento immediatio, audiovisual, interactivo…Es decir: digital.

Y ahí es donde veo la segunda interpretación al concepto “vegetal”: las promociones, subscripciones y subvenciones institucionales no son más que vías de respiración asistida a un enfermo. Las válvulas con las que se mantiene en vida, ya durante demasiado tiempo, a unos medios de papel que ven más cerca la muerte que los momentos ya pasados de esplendor de sus vidas.

El presente y futuro de la vida de los medios de comunicación es, definitiva e irreversiblemente, digital. “Los digitales” ya no son “los raros”. Los digitales son ya los normales. Ya no debemos hablar de “los medios y los digitales” sino de los “medios y los vegetales”, que son ahora los raros.

Seguir manteniendo con vida artificial a los “medios convencionales” mediante respiración asistida, promociones y subvenciones, es simplemente eso: una buena manera de certificar que, efectivamente, son vegetales. Doblemente vegetales. Y los dirigentes de los “vegetales”, más vale que se den cuenta lo antes posible. Para ellos, cada día que pasa es un día perdido.

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